El primer año de nuestros pequeños es una aventura llena de descubrimientos emocionantes.
En su primer año, los peques tienen una capacidad innata para construir su propio conocimiento interactuando con su entorno, con otros niños y niñas y adultos. Reconocen los rostros, creando vínculos de confianza y apego entre sus seres más queridos y cercanos, donde los adultos responden afectuosamente a sus necesidades e intereses, haciéndolos sentir seguros y felices mientras construyen su mundo de conocimiento.
En su proceso de aprendizaje, atienden y responden a estímulos. Siguen con la mirada objetos interesantes y comienzan a entender el mundo que les rodea, a través del juego libre y exploración sensorial como formas de aprendizaje fundamentales de los peques, mediante la exploración de diferentes objetos, texturas, sabores, sonidos… que vayan experimentando en su propio cuerpo.
En el CEI Montesano se prioriza la creación de un entorno que favorezca el bienestar del bebé y que promueva su desarrollo integral, respetando sus ritmos habituales de crecimiento y aprendizaje, reconociendo su capacidad para ser protagonistas activos de su proceso educativo.